


Braulio y Dana se quieren como cualquier pareja, pero un día fueron presa de la naturaleza y de
sus propios instintos, no escaparon con suerte con el fuego por dentro y las hormonas presentes, por
la ley del magneto se acercaron los cuerpos. Pero si a la hora del té nada pasa, solo te irás lejos de casa,
por haber traido un habitante más a ingresar a esta podrida ciudad dónde lo que no se quiere se mata.
Ese día llegaste un poco más de las diez, pero el susto se dió unas
semanas después, cuando te confirmaron tus terribles sospechas un
niño nacería y ya sabías la fecha, y antes de que el vecino y la familia
superian, fuiste dónde el doctor a acabar con el problema,
hoy tu vecino esta en casa dándose un buen duchazo y tu 2 metros
bajo tierra viendo crecer gusanos...
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